Medios cubanos y web 2.0
El 2010 comenzó para gran parte de las web periodísticas cubanas con el “descubrimiento” de las herramientas 2.0. Las “luces” llegan de la mano de aplicaciones como WordPress, Google Analytics, Google Trends, Menéame, Facebook, Twitter y Youtube.
Se escuchan aplausos. La prontitud con que los primeros “iluminados” se organizan para depositar lo aprendido en otros colegas de la Isla, no deja margen a la reflexión. Desde una mirada predominantemente instrumental, se responde básicamente a la pregunta del cómo se usan.
La intención de posicionar las publicaciones periodísticas online junto a las urgencias “del país que necesita ser defendido” conforman los argumentos del “para qué nos sirven Facebook y Twitter”.
Independientemente del objetivo temático y de la calidad del mensaje –tema para otro post-, 1. ¿cuántos de los amigos, fans y seguidores de estas web se interesan por sus propuestas periodísticas en Facebook y Twitter?, 2. ¿Cómo se articula un debate cuando la adhesión cuesta tan poco?
Me reconozco ignorante en los temas de posicionamiento, pero mi sentido común y algunas estadísticas resultantes del estudio de los usos de estos espacios, me apuntan hacia la hipótesis de que las visitas que llegan por esta vía -validadas por el tiempo de permanencia de los usuarios en el medio- son poco significativas.
En relación con la segunda pregunta, es casi herético hablar de debate. Debatir implica intercambio, participación y como diría David de Ugarte, estas aplicaciones “no invitan a un hacer juntos, invita[n] a seguirle”.
Pero hasta este encargo mínimo puede resultar complejo. La interactividad se ha visto limitada por cuestiones de orden tecnológico, pero sobre todo, por los temores suscitados por la polaridad política en torno al tema Cuba.
“Las opciones interactivas más frecuentes en el decursar de nuestra prensa digital más bien han sido modos de retroalimentación. (…) La presencia de elementos interactivos en las web periodísticas cubanas ha sido pobre”. [1]
Debatir conlleva al diálogo, a la conversación entre iguales, a la aportación conjunta en un contexto donde generalmente los medios de comunicación no rebasan todavía la propuesta interactiva.
Cabe preguntarse qué tipo de relación persiguen estas web periodísticas con sus usuarios, y desde qué óptica se asume la defensa a los principios nacionales. Si se trata de endulzar el oído con cifras que solo describen nexos débiles y superficiales, ¡Bienvenidos entonces Facebook y Twitter!
Notas:
[1] Anidelys Rodríguez Brito. El milagro del “cacharreo” cotidiano. Acercamiento a la historia del Periodismo Digital en Cuba. Tesis de Licenciatura en Periodismo. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, p. 191.
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