redimensiones.com

Identidad, diversidad y redes: la profecía de Donna Haraway

Con el computador estamos no ante una máquina con la que se producen objetos sino ante un nuevo tipo de tecnicidad que posibilita el procesamiento de informaciones y cuya materia prima son abstracciones y símbolos. Lo que inaugura una nueva aleación de cerebro e información que sustituye a la tradicional relación del cuerpo con la máquina. De otro lado, las redes informáticas al transformar nuestra relación con el espacio y el lugar movilizan figuras de un saber que escapa a la razón dualista con la que estamos habituados a pensar la técnica (…), pues se trata de movimientos que son a la vez de integración y de exclusión, de desterritorialización y relocalización, nicho en el que interactúan y se entremezclan lógicas y temporalidades (…) diversas. Jesús Martín Barbero. “Tecnicidades, identidades, alteridades: des-ubicaciones y opacidades de la comunicación en el nuevo siglo”

Varias veces me he sentido provocada a discutir sobre identidad. Ya sea desde el espacio no resuelto por el socialismo entre individuo / colectividad, o los estándares que caracterizan la construcción de la identidad nacional -esos que tienden a homogeneizar a partir de representaciones “tipo”, privilegian ciertos valores y cualidades por encima de otros y terminan por provocar actitudes de rechazo en quienes no se sienten parte de ese estándar, precisamente por la exclusión implícita en el patrón-.

Esta vez el Manifiesto Ciborg de Donna Haraway me sirve de motivación. Sí, ya sé que el debate de género es recurrente,  pero lo más interesante no es la puerta que abre Haraway a la representación del ciberfeminismo –valiosa todavía-. En mi opinión, 25 años después, el Manifiesto trasciende por el modo en que aborda la problemática -compartida por muchos hoy desde disímiles enfoques- de la fragmentación de identidades.

Felizmente Donna Haraway no se queda en la denuncia de las múltiples taxonomías feministas, aspecto que en sí mismo llega a abrumarme durante la lectura, sobre todo a la vuelta de los años, cuando han sido tantas las clasificaciones para el feminismo y en la discusión para validar una u otra de ellas desenfocan por momentos la esencia reivindicatoria del movimiento.

Donna avizora la inauguración de nuevas formas de relaciones sociales mediadas por las tecnologías y de comunidades que se organizan y construyen su identidad más allá del espacio físico, a partir de constructos simbólicos compartidos, sustentadas en el respeto a la diversidad y no en falsas igualdades encasquetadas por pertenecer a una nación específica.

La autora concreta esta nueva forma de identidad a partir del mito del ciborg. Para Haraway  ciborg somos todos los que nos relacionamos, intercambiamos, compartimos y nos erigimos como sujetos sociales, más allá del espacio físico, a través de interfaces tecnológicas.

(…) El mito del ciborg representó una ruptura con la alteridad establecida de la izquierda y los movimientos contestatarios. No invitaba a crear una identidad única, unificadora que representara el antagonismo (el proletariado, el precariado, el consumariado, el género…) por el contrario invitaba a poner en valor cada flor del mar de flores sin esperar ni desear que generasen un idioma común, sin establecer un rankismo de subjetividades ni caer, por el otro lado, en un relativismo de la incomprensibilidad generalizada.”

Esta ruptura con los moldes de las identidades imaginadas implícita en la propuesta del Manifiesto, es doblemente meritoria en un contexto donde hablar de identidad era referirse a territorio, memoria, raíces… Tampoco podemos olvidar que entonces los cambios asociados al desarrollo de las TICs y específicamente Internet eran todavía promesa y las aplicaciones potenciadoras de un modelo de comunicación distribuida tardaron algunos años.

Donna Haraway todavía nos enseña caminos necesarios, en una época donde identidad implica “migraciones y movilidades de redes y de flujos, de instantaneidad y desanclaje”.

2 Comentarios

+ Añade tu comentario

  1. Ivan

    Creo que el mito del ciborg mantiene mucha de su frescura y fuerza, especialmente en tanto que el concepto de identidad (como los símbolos) continúa secuestrado por el nacionalismo. Aún hemos de quitarnos de encima muchos lastres para considerar conceptos como la identidad desde unas miras mucho más amplias y flexibles, y Haraway tuvo mucho mérito al ver esto en su día.

1 Trackback/Pingback

  1. Identidad, diversidad y redes: la profecía de Donna Haraway « El Correo de las Indias

    [...] muchos hoy desde disímiles enfoques- de la fragmentación de identidades.(…)Lee el resto de Identidad, diversidad y redes: la profecía de Donna Haraway (325 [...]

Comentar

www.redimensiones.com