El usuario como eje del proceso comunicativo
Entender la comunicación como un proceso democrático, de interacción social, basado en el diálogo y la participación, implica analizar la evolución de los modos y modelos comunicativos en correspondencia con las mutaciones de nuestras sociedades.
La reflexión teórica en torno a la comprensión del fenómeno de la Recepción y el carácter adjudicado al Receptor, Público, Destinatario, y más recientemente Usuario, ha transitado por un largo camino desde el Modelo de efectos, la Investigación sobre los Usos y Gratificaciones, las Teorías literarias, el Enfoque de los Estudios Culturales y la Investigación Crítica de Audiencias.
Dentro de esta última línea de estudios, resulta significativa la perspectiva latinoamericana de finales de los años ´80, donde se entiende la recepción como producción e intercambio de sentidos, y se rescata a los actores sociales que intervienen en la misma.
Pero el desplazamiento del concepto de receptor al de usuario en su más amplio sentido implica una transformación profunda. El término -acuñado originalmente desde las Ciencias de la Información y disciplinas afines para denotar al individuo que hace uso de un servicio o producto informativo, compensar sus necesidades, intereses y demandas- ha sido resemantizado. El usuario ha cedido su papel como consumidor pasivo para convertirse en gestor de sus propios contenidos y facilitador de información a otros usuarios, sobre la base de principios colaborativos.
Internet como plataforma de comunicación, posibilita superar la verticalidad de las prácticas comunicativas tradicionales que pueden representarse a partir del modelo matemático informacional de Shannon -centrado en minimizar los ruidos que interfieren en la información transmitida al destinario- para concebir modelos dialógicos, horizontales, que permitan la construcción compartida de sentido entre los sujetos de la comunicación.
Centrar la mirada en el receptor nos sitúa ante cambios revolucionarios, por lo menos desde el deber ser. La interactividad, una de las características de Internet como plataforma, comenzó trascendiendo el paradigma de la recepción activa a partir de múltiples posibilidades de intervención de los usuarios –nótese que se habla de usuarios y no de receptores- para llegar a concepciones participativas que se inclinan por el modelo comunicativo inspirado en la educación popular donde se intercambian los roles de emisor-receptor (EMIREC-EMIREC).
Las prácticas comunicativas que tienen lugar a partir del uso de Internet, así como las características y relaciones que se generan a partir de ese emisor “otro” –no industrializado, ni necesariamente especializado-, han sido más atendidas desde la Sociología y la Psicología. Desde nuestra literatura existen pocas referencias teórico-metodológicas a estos procesos.
La producción teórica en comunicación -muy concentrada en los efectos mediáticos, y no pocas veces de espalda a los espacios de intercambio interpersonal, grupal y organizacional- incorpora estos complejos tópicos a sus territorios descubiertos. También se hace necesaria una metodología para el estudio de usuarios desde los propios usuarios y con una dimensión sociocultural, que trascienda las herramientas concebidas desde el emisor con marcado corte estadístico.
Desde los mass media la asunción del usuario como eje del proceso comunicativo demanda importantes reajustes que atraviesan cada una de las etapas de la producción informativa. Pero tal vez el reto mayor queda de la mano de los profesionales del periodismo y la comunicación: el cambio cultural necesario para sustentar el novedoso paradigma comunicativo.
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