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Con gafas de espejo

Las gafas de espejo han sido uno de los emblemas distintivos del Ciberpunk. Este ícono del movimiento literario es recurrente en su doble connotación: por un lado constituye como una barrera protectora para encarar el presente, pero también simboliza al visionario.

El Ciberpunk nació en los 80, en un contexto donde no se había extendido el uso comercial de Internet y los ordenares. Las tensiones entre los bloques de un mundo bipolar que protagonizaban una carrera desenfrenada por la supremacía espacial, se hacían tangibles.

Jóvenes escritores anglófonos agrupados alrededor de Bruce Sterling fueron los primeros en pronunciarse contra los dogmas de la ciencia-ficción y la “lógica inocente y divulgativa del pulp” y reivindicaron el carácter político del género.

Muchos coinciden en afirmar que el mayor aporte del Ciberpunk desborda el ámbito literario. En una época donde convergen tecnologías, profesiones, disciplinas, esta corriente encarna la integración de mundos separados hasta entonces: “las ciencias y las humanidades”, “la cultura literaria” y “la cultura de la ciencia”.

“De pronto se hace evidente una nueva alianza: la integración de la tecnología y la contracultura de los ochenta; una alianza profana entre el mundo tecnológico y el mundo de la disidencia organizada, el mundo subterráneo de la cultura pop, de la fluidez visionaria, y de la anarquía de las calles.” (1)

Mirrorshades, antología ciberpunk editada por Bruce Sterling

Luego de varios años de mi primer acercamiento al Ciberpunk, como parte de la preparación de la asignatura Impacto Social de las Tics, hoy me permito el lujo de retomar algunos de sus clásicos desde la recreación del ambiente epocal. Comienzo el recorrido por los librosdelared con Mirrorshades.

Desde la búsqueda de la pluralidad de enfoques, la antología recoge una representación de once autores y temas frecuentes en el Ciberpunk. La marginalidad urbana, el submundo de las ciudades y el cuestionamiento al modelo económico vigente – manifiesto en el desenfreno de los emporios por conquistar mercados sin escatimar en medios- son puestos a relieve por Paul di Filippo en “Stone Vive”.

Lewis Shiner  en “Hasta que nos despierten voces humanas”, aborda las infinitas posibilidades abiertas por el desarrollo tecnológico a la genética, y su preocupación por el uso que pueden hacer de ellas las grandes multinacionales. Enuncia la discusión ética no agotada en torno al tema de la clonación y manifiesta su preocupación por el cuidado del medio ambiente.

Ante los golpes terroristas del fundamentalismo islámico en Estados Unidos y la fragilidad manifiesta del poderoso país, la ciudad flotante o ciudad fortaleza o “Zona libre” de John Shirley emerge como ilusión de la clase media y posible enclave seguro para los ricos que experimentaban “el desmoronamiento de su reino” y la necesidad de un lugar otro “bajo control.”

Particularmente conmovedor me resultó “Mozart con gafas de espejo” donde Bruce Sterling y Lewis Shiner hacen explícita la exigencia de la devolución del destino robado a los pueblos. Mediante un viaje en el tiempo, presentan la explotación y saqueo de los recursos naturales y patrimoniales por parte del mundo desarrollado sin medir consecuencias. Así lo demuestra el perfil psicológico de Rice, uno de los invasores: “si sacamos petróleo y agarramos unos pocos cuadros, ¿qué puñetas tiene que ver eso con vuestra libertad?”.

La compilación finaliza con “Estrella roja, órbita invernal” de Gibson y Sterling. En tiempos de Guerra Fría donde las potencias en pugna se disputaban la supremacía espacial como garantía de la superioridad futura, el relato deja implícito los límites de los estados nacionales en el colapso de la estación soviética y encarna el ideal libertario y tecnófilo  del movimiento en los colonizadores independientes que rescatan al último de sus tripulantes.

A la luz de los años Mirrorshades trasciende por la denuncia de problemáticas de un futuro con muchos puntos coincidentes con el presente de los 80, y que todavía hoy nos afectan.  Por solo citar dos ejemplos, relatos como “Zona libre” y “Mozart con gafas de espejo” nos traen hasta acontecimientos de la historia reciente como el 11 de septiembre de 2001 y el ocaso del patrimonio iraquí tras la invasión norteamericana de 2003.

En Mirrorshades no falta la “distopia, en el marco de un discurso que alertaba sobre el empoderamiento tecnológico del estado y las grandes corporaciones desde una perspectiva tecnófila y libertaria.”

Notas:
(1) Bruce Sterling, prólogo de Mirrorshades, una antología Ciberpunk, 1986.

4 Comentarios

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  1. David

    Personalmente, tras más de veinte años de la primera lectura de algunos de estos cuentos, el momento de este libro, su actualidad sigue estando en la escena en que la familia okupa llega a rescatar al cosmonauta soviético y con todo el subtexto, con todo el simbolismom el cosmonauta pregunta al libertario por qué llega al lugar de dónde él querría, inconfesablemente huir, exhausto:

    —Pero ¿por qué? —Korolev sacudió su cabeza, profundamente confundido—. ¿Por qué han venido?

    —Te lo hemos dicho. Para vivir aquí. Podemos agrandar esta cosa, quizás construir más.Dijeron que nunca podríamos vivir en los globos, pero fuimos los únicos que los hicimos funcionar.Era nuestra oportunidad para llegar aquí, por nuestra cuenta. ¿Quién podría querer vivir aquí por voluntad de un gobierno, por alguna división del ejército o por un grupo de chupatintas? Tienes que desear una frontera, quererla hasta en los huesos, ¿sí?

    Korolev sonrió. Y él le devolvió la sonrisa.

  2. Ivan

    Me gusta cómo recalcas el carácter integrador de la literatura ciberpunk a la que, dado su inicial carácter «underground», yo casi daría el cariñoso apelativo de «género bastardo». Justamente, al incluir críticas o reflexiones sobre la sociedad contemporánea se crea una cercanía con el lector que, en mi opinión, hace este género bastante más accesible que la ciencia-ficción dura. Lo más parecido que he visto recientemente en esta línea ha sido la película «Hijos de los hombres» de Alfonso Cuarón (aunque cuenta con la ventaja de situarse en un futuro bastante cercano), y nada más que yo recuerde.

  3. Anidelys Rodríguez Brito

    Gracias David! Gracias Ivan!
    Les confieso que en lo particular lo que más me acerca al Ciberpunk es la cierta complicidad que establece con el lector desde el compromiso social más o menos explícito, manifiesto a partir de la riqueza simbólica que conforma discursos paralelos al “texto principal”.

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